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Jurisprudencia Nacional


SUPREMA CORTE DE JUSTICIA

"... la Corporación tiene posición formada en cuanto a que admitir si procede o no el pago como horas extra de lo trabajado en guardias de retén constituye un concepto sustancialmente jurídico, por lo que la operación de subsunción de los hechos dados por probados por el Tribunal sobre este punto es una verdadera "quaestio iuris", que, por lo tanto, es susceptible de ser revisada en casación ..."




SENTENCIA Nº 438

Montevideo, 30 de noviembre de 2009

VISTOS:

Para sentencia definitiva estos autos caratulados: "TPAF C/ INCC. HORAS EXTRAS, DESCANSOS, DAÑOS Y PERJUICIOS. CASACION", FICHA 2-59479/2006, venidos a conocimiento de esta Corporación en virtud del recurso de casación interpuesto por la parte actora contra la sentencia definitiva No. 287 del 27 de noviembre de 2008, dictada por el Tribunal de Apelaciones del Trabajo de 2º Turno.

RESULTANDO:

I) Por sentencia definitiva Nº 30 del 6 de junio de 2008, el Sr. Juez Letrado de Primera Instancia de Trabajo de 10º Turno hizo lugar a la demanda y, en su mérito, condenó a la demandada a abonarle al actor las sumas por concepto de horas extra derivadas de las guardias de retén, sus incidencias sobre los rubros de naturaleza salarial y la diferencia de indemnización por despido, más el reajuste y los intereses legales correspondientes; con costas de cargo de la demandada (fs. 236-239).

II) Por sentencia definitiva Nº 287 del 27 de noviembre de 2008, el Tribunal de Apelaciones del Trabajo de 2º Turno revocó la sentencia recurrida y, en su lugar, desestimó la demanda deducida en todos sus términos, sin especial sanción en costos (fs. 258-260 vto.).

III) Contra dicho fallo, el actor interpuso el recurso de casación en estudio (fs. 263-270) por entender, en síntesis, que:
1) El Tribunal aplicó erróneamente lo dispuesto en el art. 17 del C. Civil, el cual establece que cuando el sentido de la Ley es claro no se desatenderá su tenor literal so pretexto de consultar su espíritu. Frente a la clara definición de hora extra que proporciona el art. 1 inc. 2 de la Ley No. 15.996, la Sala resolvió la situación de autos acudiendo a la "ratio legis" de la referida norma.
2) El tribunal "ad quem" transgredió el principio protector, ya que debió optar por la interpretación de la norma que resultara más favorable al trabajador.
3) En la sentencia recurrida, también se violaron los laudos de los Consejos de Salarios -aprobados por Decretos del Poder Ejecutivo-, el principio de irrenunciabilidad y el principio de igualdad, en la medida en que se sostuvo que la accionada pagó efectivamente lo que correspondía abonar por concepto de guardias de retén, cuando, en realidad, pagó, en tal carácter, una suma equivalente a un simple viático.
4) La Sala incurrió en un vicio de incongruencia, al no resolver todas las pretensiones deducidas ("citrapetita"). Así, el Tribunal no debió desestimar la demanda en todos sus términos, habida cuenta de que se solicitó, en subsidio, para el caso de que se entendiera que el trabajo realizado no debía abonarse como horas extra, que se ordenara el pago del tiempo trabajado o de permanencia a la orden en guardias de retén.
5) El Tribunal de Apelaciones transgredió las normas legales de valoración de la prueba, debido a que no tomó en cuenta que resultó plenamente probado que se realizó trabajo efectivo durante las guardias de retén, por lo cual arribó a conclusiones absurdas, arbitrarias e irracionales.
6) La Sala de Trabajo incumplió lo dispuesto en los arts. 197 y 198 del CGP, ya que no fundó adecuadamente su decisión.
7) Agravia también a la parte recurrente la opinión del Tribunal en cuanto a que si la empresa tuviera que pagar las guardias de retén como horas extra, podría desaparecer, por cuanto, en virtud del principio de ajenidad en los riesgos, el trabajador no puede participar de las pérdidas de su empleador.

IV) A fs. 272-275 la parte demandada evacuó el traslado conferido, abogando por la confirmatoria de la sentencia recurrida.

V) Concedido el recurso de casación (fs. 276) y recibidos los autos en la Suprema Corte de Justicia el 13 de abril de 2009 (fs. 282), previo pasaje a estudio, se acordó sentencia en forma legal y oportuna.

CONSIDERANDO:

I) Los agravios son parcialmente de recibo, por lo que la Suprema Corte de Justicia, por unanimidad, casará la sentencia recurrida y, en su lugar, confirmará la sentencia de primera instancia.

II) En el caso, AT promovió la presente demanda laboral contra el INCC.
El actor expresó, en lo medular, que, desempeñándose como enfermero, trabajó para la demandada desde el 1º de diciembre de 1993 hasta el 26 de setiembre de 2006, fecha en la cual egresó por despido.
Adujo que trabajaba seis horas diarias de lunes a viernes, en horarios rotativos, descansando los sábados y domingos.
Asimismo, sostuvo que cumplía guardias de retén de 13 a 7 horas un día a la semana, y un fin de semana al mes en el horario de las 8 horas del sábado hasta el lunes a las 7 horas.
Según el accionante, el trabajo realizado en las guardias de retén no fue abonado como legalmente correspondía, sino que, por tal labor, percibía una suma que representaba un simple viático para su traslado.
Optó por que se liquidaran los rubros que se le adeudaban como horas extra. No obstante, reclamó, en forma subsidiaria y para el caso de que no se compartiera esta tesitura, que se condenara a la demandada a abonarle el tiempo que permaneció a la orden, difiriendo la liquidación de los rubros reclamados para la vía prevista en el art. 378 del CGP y teniendo en cuenta que deberían descontarse las sumas percibidas en concepto de viáticos por el trabajo adicional cumplido.
En función de esta plataforma fáctica sintéticamente reseñada, el actor impetró que se condenara a la demandada a pagarle la cifra de $1.512.712, más el 50% en carácter de daños y perjuicios preceptivos, reajustes de acuerdo con el Decreto-Ley Nº 14.500 e intereses legales (fs. 5-8).

III) Con relación a la supuesta falta de motivación de la sentencia de segunda instancia, el agravio no es de recibo.
Como sostuvo la Corporación en anteriores pronunciamientos, recordando las enseñanzas de Couture y en términos que cabe reiterar, la motivación de la sentencia es el conjunto de razonamientos, de hecho y de derecho, en los cuales el juez apoya su decisión y que se consignan habitualmente en los considerandos de la sentencia (Vocabulario Jurídico, 3a. edición actualizada y ampliada por Angel Landoni Sosa, Editorial B de F, Montevideo-Buenos Aires, 2004, p. 510). En tales términos, no se considera que existe causal anulatoria cuando el razonamiento lógico que hizo que se arribara a una determinada conclusión surge del fallo y toda vez que la omisión no haya sido obstáculo para la emisión de un fallo justo, ni se haya coartado el derecho de defensa. Ello, porque lo que debe predominar es el finalismo jurídico sobre el formalismo legal.
La infracción atribuida al Tribunal no resultó esencial para la garantía del debido proceso, puesto que si bien la recurrida fue redactada en términos escuetos, se basó en los antecedentes de la propia Sala y en la jurisprudencia de su homóloga de 3º Turno, por lo que la impugnante pudo conocer cuáles fueron las razones que llevaron al órgano a desestimar su pretensión y, por consiguiente, estuvo en condiciones de esgrimir sus defensas, como efectivamente lo hizo, interponiendo el recurso de casación en examen (cf. sentencias Nos. 47/1989, 71/1991, 828/1995, 223/1997, 224/2001, 95/2004, 155/2006 y 711/2008 de la Suprema Corte, entre muchas otras).

IV) En cuanto a que la Sala incurrió en un vicio de incongruencia, el agravio resulta de recibo.
El tribunal "ad quem" revocó la sentencia condenatoria de primera instancia por entender que las guardias de retén no podían ser equiparadas a las horas extra, ya que, a su juicio, se trata de dos regímenes de trabajo diversos (Considerando II, fs. 259-260). Por esta razón, rechazó la demanda en todos sus términos, omitiendo pronunciarse sobre la pretensión deducida en carácter subsidiario (numeral 10 del capítulo de hechos de la demanda, fs. 6).
En razón de lo expuesto, la Corporación advierte que el Tribunal infringió el principio de congruencia consagrado en el art. 198 del CGP, en la medida en que no se pronunció "sobre las cosas litigadas por las partes con arreglo a las pretensiones deducidas".
La congruencia de la causa es una consecuencia lógica e ineludible del proceso dispositivo. En efecto, en esta clase de procesos, las partes tienen la disposición del tema a decidir, de manera que el tribunal, en forma necesaria, debe limitar su decisión a lo que ha sido solicitado por ellas en los actos de constitución del proceso (cf. Palacio, Lino, Manual de Derecho Procesal Civil, 4a. edición, ps. 71 y ss.).
Como señala Guasp, la causa jurídica de una sentencia es la reclamación que ha generado el proceso en que la sentencia se dicta, pues es esta pretensión lo que la sentencia trata primordialmente de satisfacer. Es en virtud de que la litis es la causa de la sentencia que entre ésta y aquélla se deba guardar una relación de congruencia. A este principio se lo define como la conformidad que debe existir entre la sentencia y el objeto del proceso. Supone, por lo tanto, que el fallo no contenga más de lo pedido ("ne eat iudex ultra petita partium"), ni menos de lo pedido ("ne eat iudex citra petita partium") ni algo distinto de lo pedido ("ne eat iudex extra petita partium"). Si el fallo contiene más de lo pedido, la incongruencia será positiva; si contiene menos de lo pedido, será negativa; y si contiene algo distinto, será mixta (Guasp, Derecho Procesal Civil, Tomo 1, p. 516; cf. sentencias Nos. 868/1996, 34/2005, 121/2005, 85/2006 y 114/2009 de la Suprema Corte, por citar solo algunas).
En función de lo expuesto, cabe concluir que el Tribunal incurrió en un vicio de incongruencia negativa, por fallar en menos de lo pedido por la parte actora ("citra petita"), omitiendo realizar siquiera alguna mención a la pretensión subsidiaria movilizada.

V) Con respecto al fondo del asunto, los agravios articulados son de recibo.
Liminarmente, corresponde poner de relieve que la Corporación tiene posición formada en cuanto a que admitir si procede o no el pago como horas extra de lo trabajado en guardias de retén constituye un concepto sustancialmente jurídico, por lo que la operación de subsunción de los hechos dados por probados por el Tribunal sobre este punto es una verdadera "quaestio iuris", que, por lo tanto, es susceptible de ser revisada en casación (cf. sentencia Nº 196/2001).
El primer fundamento que utilizó la Sala para revocar la decisión de primer grado fue que el pago como hora extra no es aplicable al trabajo del guardia de retén, pues, a su juicio: "En las guardias de retén, por el contrario no existe el desgaste adicional que justifique el incremento remuneratorio reclamado tardíamente por la actora, que durante las mismas bien puede estar en su casa descansando, mirando televisión o Leyendo un libro, a la espera de algún llamado, que puede no producirse" (Considerando II, fs. 259 vto.-260). Al hacer esta afirmación, citó la opinión conforme del Tribunal de Apelaciones del Trabajo de 3º Turno, expuesta en su sentencia Nº 136/2007, en la cual, a su vez, se alude a la sentencia Nº 43/1999 de la Suprema Corte de Justicia.
Cabe hacer hincapié en que las conclusiones a que arribó la Corporación en la citada sentencia no son trasladables al caso en estudio, por las razones que a continuación se expresarán.
Debe advertirse que la Suprema Corte, en dicha ocasión, expresó, textualmente, luego de hacer referencia al régimen remuneratorio de las horas extra, que:
"En el presente caso, por el contrario, no existió desgaste adicional que justifique el incremento remuneratorio reclamado tardíamente por la trabajadora, que durante las guardias de retén pudo estar en su casa descansando, mirando la televisión o Leyendo un libro -a la espera de algún llamado de la Mutualista-, y no ser convocada nunca".
Como se puede apreciar de los términos utilizados, la Corporación puso énfasis en las resultancias del cúmulo probatorio allegado al proceso, en la medida en que expresó, con total claridad, que no existió un desgaste adicional en dicho caso, lo cual debe leerse como que no se probó que existiera el esfuerzo extra cuyo pago se demandó, situación que, como se verá, no se verificó en el caso sub judice.
Por otra parte, contraria-mente a lo afirmado por la accionada respecto a que las guardias de retén nunca se deben considerar trabajo efectivo, la Corte ha postulado que el trabajo realizado en el marco de las guardias de retén es trabajo efectivo, aunque otra cosa diferente es determinar cómo debe ser remunerado. Así, en la sentencia Nº 315/2003, se sostuvo:
"Estar de 'guardia de retén' implica no poder ausentarse, permanecer ubicable en caso de ser necesario su servicio, y estar preparado para la eventualidad de salir a trabajar a causa de un llamado urgente".
"El trabajador en esa situación no dispone libremente de su tiempo, porque aunque no hubiera sido llamado para trabajar, igualmente se encuentra 'a la orden' de la empresa. Y ese tiempo, debe computarse como trabajo efectivo, conforme lo previene el art. 6 del Decreto reglamentario de la Ley 5.350 de 20/10/57".
"El referido art. 6 del decreto del 29/10/57, entiende que a los efectos del cómputo de las horas de trabajo, se considera trabajo efectivo todo el tiempo en que un obrero o empleado deja de disponer libremente de su voluntad, o está presente en su puesto respectivo o a la disposición de un patrono o superior jerárquico, salvo las excepciones de los siguientes artículos o dispuestas por reglamentos especiales. Y la Suprema Corte de Justicia ha señalado que estar a la orden implica el ejercicio del poder jurídico del empleador respecto de la actividad del trabajador, significa estar por parte del trabajador a las reglas que imparta el empleador, recibir sus directivas y estar sometido a su vigilancia durante la prestación de las tareas que cumple. Circunstancias todas ellas, integrantes del concepto de subordinación" (cf. sentencia Nº 867/1996 de la Corporación).
Lo que mayores dudas ha generado en la doctrina y en la jurisprudencia es la determinación del modo y del monto de la remuneración que se le debe abonar al guardia de retén. En efecto, existen distintas opiniones en torno a cómo deben retribuirse: si como horas extra, como descansos trabajados o como trabajo efectivamente cumplido.
El actor sostuvo que, en su opinión, el tiempo que estuvo como guardia de retén debía pagársele como trabajo extraordinario, optando por liquidar el crédito como horas extra si así lo entendía la Sede, posición que fue controvertida por su contraparte. A su vez, para el caso de que no se compartiera esta postura, planteó, subsidiariamente, que se condenara a la demandada a abonarle el tiempo que permaneció a la orden.
En la especie, resultó probado que el actor realizó trabajo efectivo (en el sentido estricto de la palabra) durante el tiempo que permaneció a la orden como guardia de retén. En dicho régimen, los retenes no solo permanecían a la orden del INCC, sino que también eran efectivamente convocados para cumplir tareas específicas.
De esta manera, pues, fueron esclarecedoras las declaraciones testimoniales de los Sres. CM (en especial, fs. 188), EA (particularmente, fs. 192), MLD (especialmente, fs. 192 y 194), HF (en particular, fs. 197 y 198) y NR (fs. 216 a 218). Dichos testigos, en su calidad de dependientes o ex trabajadores de la parte demandada, expresaron -en términos muy similares- que los guardias de retén eran llamados por un sistema de radio-llamada y que, una vez convocados, debían presentarse en su lugar de trabajo aproximadamente dentro de media hora. En lo relativo al trabajo de los enfermeros, su tarea, cuando prestaban servicios efectivamente como guardias de retén, consistía en armar las mesas para las intervenciones o los procedimientos quirúrgicos o para los análisis que se debieran realizar, tener listo todo el material estéril necesario para ello y aguardar hasta que llegara el médico. En cuanto al tiempo durante el cual realizaban tareas específicas, oscilaba entre una y cinco horas, dependiendo de la complejidad del trabajo a cumplir y si surgía otro procedimiento mientras se estaba haciendo aquél para el que fueron llamados originariamente.
Cabe poner de manifiesto que, a juicio de la Corporación, la Sala infringió las reglas legales de valoración de la prueba conforme a los postulados de la sana crítica, pues no hubo valoración alguna de los elementos de prueba allegados a la litis relativos al trabajo cumplido por el accionante. El Tribunal no hizo ninguna referencia a la prueba recabada en autos, así como tampoco mencionó en qué medios de prueba fundó su decisión, limitándose a expresar que como no existe desgaste adicional en las guardias de retén, no se generan horas extra, con total abstracción de las circunstancias propias del caso concreto. Aun en el sistema de la libre convicción en la valoración de la prueba, el fallo debe ser fundado, conforme a lo dispuesto en el art. 197 del CGP, debiendo establecerse los hechos que se tienen por ciertos y los que han sido probados. Los comentaristas del CGP sostienen que incluso en dicho sistema el tribunal: "... debe señalar el medio de prueba al que ha recurrido y éste constar en el proceso. Todo ello sin perjuicio de la absoluta libertad en cuanto a su valoración" (Vescovi, Enrique y colaboradores, Código General del Proceso. Comentado, anotado y concordado, Tomo 4, p. 99).
Merece destacarse, asimismo, que la demandada no controvirtió el trabajo que efectivamente realizó su dependiente, sino que se limitó, únicamente, a argumentar que tal actividad debía retribuirse como viáticos, y no como horas extra.
En función de este sustrato fáctico, la Suprema Corte coincide con el impugnante en punto a que el tribunal "ad quem" aplicó erróneamente el art. 1 inc. 1 de la Ley Nº 15.996 y el Decreto Nº 550/989. Dichas normas establecen que en las actividades y categorías laborales cuyas jornadas diarias estén limitadas legal o convencionalmente en su duración, se consideran horas extra las que exceden el límite horario aplicable al trabajador.
En la especie, el trabajador tenía su jornada limitada a 6 horas diarias y 36 horas semanales y, por ende, el tiempo de trabajo que excedía dichos márgenes debía pagársele como trabajo extraordinario, más específicamente, como horas extra.
En este sentido, el art. 1 inc. 2 de la Ley Nº 15.996 previó que debían retribuirse como horas extra aquellas horas realizadas con posterioridad a la jornada diaria, con la finalidad de compensar las prestaciones realizadas con un mayor esfuerzo, que existe cuando se cumplen las tareas más allá del tiempo ordinario de labor, por lo que se concuerda con la solución a que arribó el Sr. Juez "a quo".
Finalmente, en relación con que el Tribunal transgredió el principio de ajenidad en los riesgos, en el entendido de que el trabajador no puede participar de las pérdidas de su empleador, es de recibo el agravio.
La Corporación no comparte la opinión del Tribunal en cuanto a que la empresa podría desaparecer si tuviera que pagar las guardias de retén como horas extra.
En este punto, en la sentencia Nº 223/2004, la Suprema Corte sostuvo, citando las autorizadas opiniones de De Ferrari y Barbagelata y en términos que cabe reiterar, que, en casos como el analizado, cobra particular relevancia el principio de ajenidad de los riesgos, en virtud del cual el derecho de los trabajadores a percibir una remuneración extra nunca podría depender del destino que tuviese el contrato una vez signado, pues la contingencia inherente a la vida comercial se cuenta entre los riesgos que debe soportar exclusivamente el empleador.

VI) Por los fundamentos expuestos y las normas citadas, la Suprema Corte de Justicia, por unanimidad,

FALLA:

Casase la sentencia recurrida y, en su lugar, dejase firme la sentencia de primera instancia, sin especial condenación procesal.
Publíquese, y, oportunamente, devuélvase.


Dra. Sara Bossio Reig - PRESIDENTA
Dr. Leslie Van Rompaey - MINISTRO
Dr. Daniel Gutiérrez Proto – MINISTRO
Dr. Hipólito Rodríguez Caorsi - MINISTRO
Dr. Jorge Ruibal Pino - MINISTRO
Dra. Martha B. Chao de Inchausti - SECRETARIA LETRADA