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SUPLEMENTO DERECHO MEDICO
Lic. Silvia Meliá [*]
Algunas preguntas interesantes para efectuarse al encarar este tema son qué incidencia tienen en nuestra responsabilidad profesional las condiciones laborales, la realidad sanitaria. Entonces hay aspectos que nos preguntamos relacionados con nuestro quehacer profesional, que es una relación humana, de persona-médico con persona-usuario, familia, de enfermera-persona con el médico, la familia, el usuario, también persona, enmarcada en toda una institución. O sea, se establecen muchos vínculos, relaciones, que tienen incidencia en los aspectos bioéticos, técnicos y legales. Por tanto, en nuestra práctica tenemos muchas actividades y responsabilidades propias en toma de decisiones. Comunicación verbal y escrita Pero tenemos una tarea en común, un objetivo en común, que es una persona, la evolución de esa persona en su situación de proceso de salud a enfermedad, en el que profesionales trabajamos con él y su familia; un ser humano que tiene derechos, que conoce su cuerpo, su situación, al cual nos acercamos, lo atendemos desde nuestra profesión, y con el cual nos relacionamos. Por tanto, compartimos todo lo atinente a nuestras individualidades como personas, enfermeras, médicos, nuestras características, nuestros problemas; compartimos condiciones laborales, jornadas prolongadas de trabajo, alteraciones en nuestro biorritmo personal y familiar-social; compartimos normas, reglamentos, exigencias institucionales con las que muchas veces no estamos de acuerdo; compartimos condiciones ansiógenas, dado que trabajamos con personas que están en una situación de vida crítica, muerte, dolor; compartimos seguridad e incertidumbre en las tomas de decisiones, y en ocasiones también, tanto en los diagnósticos, los tratamientos, como en el cumplimiento de los mismos y en la evolución que esperábamos de ese paciente, frustraciones, impotencia, bronca; y compartimos comunicación, una comunicación en la que cada profesional según su competencia aporta conocimientos de la persona enferma, para ayudar a su evolución o conocerlo más con el fin de formular nuestros diagnósticos, tratamientos, etcétera.
Esa comunicación se hace a nivel verbal, pero también escrita, en un documento fundamental, salvaguardador de nuestro quehacer profesional, que es la historia clínica, donde los registros constituyen una clave primordial según cómo los hagamos. Pero en la comunicación verbal, y en el clima de trabajo, también está ¿Por qué planteo esto? Porque todo lo referido a la incomunicación genera malestar, inseguridad, desconfianza y destrato. Eso tiene dos polos, que pueden incidir en un registro en la historia clínica o en un acto médico. Entonces, ¿qué uso le damos a la documentación? En una historia clínica puede pasar que haya omisiones, errores, que hasta tratemos de romper una hoja porque no nos gusta lo que otro profesional colocó en ella. Pero a un tiempo el mal uso de la historia clínica, del registro y de la transmisión de la indicación médica, o de la evolución si se hace verbal, puede generar malestar en el relacionamiento de nuestro quehacer profesional. Los factores de riesgo ¿Cuáles serían los factores de riesgo de alteración de la relación laboral? Por un lado, en lo que constituye la historia clínica, el registro ilegible, tanto de enfermería como del médico. La historia clínica y lo que escribimos no es para nosotros, es para que el otro lo pueda entender, ya sea enfermería u otro médico que la lea para conocer la situación de salud-enfermedad de esa persona, que es su historia. Y cuando la historia clínica es ilegible se pierde tiempo, podemos malinterpretar lo que se dice (por ejemplo, dosis, frecuencia, vía), realizar mal una indicación médica, podemos causar daño, y además tenemos que hacer consultas porque no entendemos lo que está escrito. El otro tema es la omisión de registro: lo que no se escribe no se hizo. Si tenemos una denuncia a nivel civil o penal, por más que digamos "sí lo hice tal día y tal otro" no está hecho; hay falta de fechas y firmas. En cuanto a enfermería, muchas veces no pone nada favorable del paciente, sólo el cumplimiento de indicaciones médicas. Y hay que poner, si no se hizo, por qué no se hizo (si fue por indicación de la institución, por pedido del paciente o del familiar, por falta de recursos materiales, etcétera). También están los desacuerdos en cuanto a indicaciones médicas. Las enfermeras profesionales podemos no estar de acuerdo, y, de no cumplir con la indicación médica, tenemos, por el Código de Bioética, que fundamentarlo, pero también es preciso apelar al médico que pueda escuchar, entender o fundamentar, o hacer otra consulta y explicar por qué eso no lo hacemos. En resumen, como factores de prevención de todo lo que planteamos: tener una relación humana y de ayuda al usuario y a su familia; conocer los roles y la competencia de cada integrante del equipo; facilitar un clima laboral de seguridad, compartiendo conocimientos y respetando cada una de las disciplinas para observar la evolución del paciente; favorecer la comunicación de lo que se hace; valorar y reconocer la historia clínica como parte de nuestro quehacer profesional, no deteriorarla (se encuentran tachaduras, leucoplast, se escribe sobre éste, se usa corrector), ya que es de un alto valor médico-legal; y los registros deben ser claros, objetivos, legibles y oportunos, y tener fecha y firma.
---------- o0o ---------- [*] Docente de la Escuela Nacional de Enfermería. |