DDU

SUPREMA CORTE DE JUSTICIA

SENTENCIA Nº 43

MINISTRO REDACTOR: Dr. Raúl Alonso De Marco

Montevideo, 10 de marzo de 1999

VISTOS:

Para sentencia estos autos caratulados: "GREGORI SARTORI, IRENE C/ URUGUAY ESPAÑA (ORGANIZACION MUTUALISTA DE SERVICIOS MEDICOS). Indemnización por despido, salarios, etc. -CASACION", FICHA Nº 196/97).

RESULTANDO:

I) Que por sentencia Nº 63, de la fecha 11 de marzo de 1997, el Tribunal de Apelaciones del Trabajo de 2º Turno confirma la sentencia recurrida. Con costas de oficio, sin especial condena en costos (fs. 97/101).
La sentencia confirmada Nº 101/96 del Juzgado Letrado de Primera Instancia del Trabajo de 4º Turno- había hecho lugar a la demanda parcialmente, condenado a Uruguay España Organización Mutualista de Servicios Médicos a pagar a Irene Gregori Sartori la indemnización por despido reclamada, estando para su liquidación en forma prevista en el art. 378 del CGP -debiendo la suma resultante actualizarse por el Decreto ley Nº 14500 con los intereses legales a la fecha de pago efectivo- y había desestimado el reclamo de diferencias en el pago por horas extras y sus incidencias (fs. 60 - 67).

II) Que la parte actora interpone recurso de casación contra la sentencia de segunda instancia.
Indica -en primer término- que el técnico radiólogo puede trabajar en policlínica, o en régimen de guardia (que a su vez puede ser guardia interna o guardia de retén) y añade que, si bien en las tres modalidades (policlínica, guardia de retén o guardia interna) gana el mismo sueldo base, aquél que trabaja en guardia de retén debe estar más tiempo disponible ("a la orden") para su empleador para ganar el aludido sueldo base.
El horario de trabajo de un radiólogo en guardia de retén no es flexible: por disposición del decreto Nº 258/87 de 26 de mayo de 1987 tiene que estar a la orden durante el transcurso de 128 horas mensuales y en caso de ser llamado por el empleador recibe además del salario base un destajo por cada estudio que realice. Esto hace superflua toda discusión acerca de si el "estar a la orden" durante esas 128 horas genera o no salario.
Desarrolla seguidamente la afirmación de que el técnico en radiología en guardia de retén no es un trabajador autónomo, sino que se halla baja subordinación jurídica; pone su energía a la orden del empleado r durante el transcurso de la guardia.
El Tribunal enfatiza que el técnico en radiología en guardia de retén "no pierde totalmente la libre disponibilidad de su tiempo porque mientras no es llamado puede desarrollar otras tareas, cumplir guardias, ejercer otras actividades ..." y ello es cierto mientras no sea llamado. Pero si recibe un llamado, si es tan poco responsable o arriesgado como para estar cumpliendo otra guardia, tendrá que abandonarla; si está durmiendo, tendrá que levantarse e ir, así truene, llueva o hiele; si está en el cine, tendrá que retirarse; si está cumpliendo otras tareas, tendrá que interrumpirlas. Quien está en guardia de retén no puede alejarse de la ciudad; tiene que estar cerca de un teléfono; en suma, cabe concluir que -contra lo que dice la Sala- no dispone libremente de su voluntad ni de su tiempo.
Precisa que no se discute en el subcausa que la compareciente se desempeñaba en la mutualista en dos cargos: como Técnico Radióloga en policlínica central (cuatro horas diarias, de lunes a viernes) y Técnico Radióloga en guardia de retén (128 horas mensuales, de 20 a 8 hs, y sábados domingos y feriados). Afirma que, a pesar de desempeñarse en otro cargo, y puesto que se trata de servicios prestados en la misma mutualista, deben de considerarse horas extras las que cumplía como Técnico Radióloga en guardia de retén, citando doctrina que apoya esta opinión (Plá Rodríguez, Curso de Derecho Laboral, T. III, vol. I, 1988, pág. 33, y Larrañaga Zeni, Horas Extras, Colección Texto y Contexto, Nº 23 publicado por la FCU 1991, pág. 52); de donde concluye que es por tanto de precepto la aplicación de la ley Nº 15996 en el caso (fs. 105-113 vta).

III) Que -evacuando el respectivo traslado- solicita la contraparte el rechazo del recurso (fs. 118-126 vta.); oído el Sr. Fiscal de Corte, no se pronuncia sobre el recurso de casación interpuesto, por considerar que carece de legitimación para hacerlo (fs. 136 a 137 vta).

CONSIDERANDO:

Que, a juicio unánime de la Corporación, corresponde desestimar el recurso interpuesto.
La actora trabajaba en la mutualista Uruguay España, como técnico radióloga en policlínica, de lunes a viernes de 12.30 a las 16.30 horas (o sea cuatro horas diarias -de conformidad con lo que establece el decreto 258/87). Pero como además, a partir de los días 23 de cada mes, hacía 128 horas mensuales de guardias de retén, incluyendo días feriados, reclama en autos -entre otros rubros- diferencias de salarios, ya que considera que las guardias de retén debían liquidarse como horas extras, y no fueron pagadas de ese modo por la empleadora (para ello parte, obviamente, de la base de que se deben horas extras también cuando el exceso de tiempo trabajado al servicio de un empleador se da por la suma de cargos o funciones distintas).
Ahora bien. La Corte, a pesar de que comparte la opinión de la recurrente en cuanto a que -conforme al concepto de horas extra resultante del art. 1º e la ley Nº 15996- la misma se configura aún cuando la prolongación de la jornada de trabajo limitada legal o convencionalmente se deba al cumplimiento de tareas correspondientes a un cargo diferente, rechazará sin embargo el recurso interpuesto.
Es claro que -de conformidad con el decreto 258/87- aunque la impugnante no fuera convocada ninguna vez igualmente debía pagársele el salario correspondiente; más ello no impone extender al caso el especial régimen retributivo de las horas extras.
Ciertamente, no es fundado decir -como hace la demandada- que un trabajador en guardia de retén no está sujeto a subordinación puesto que tiene la libre disponibilidad de su tiempo mientras cumple la guardia. Como correctamente afirma el Tribunal, si bien quien realiza tales guardias no tiene la obligación de permanecer en un determinado lugar y puede eventualmente realizar otras tareas, es claro que pierde parcialmente la disponibilidad de su tiempo, porque no puede alejarse mucho de la zona en que trabaja, y debe estar permanentemente en comunicación con su empleador para poder ser ubicado y concurrir ante cualquier llamado que se le efectúe desde la empresa. Incluso la Corte -tratando el tema en relación al descanso semanal- ha dicho en su actual integración -y contrariamente a lo que expresaran en autos el Prof. Plá Rodríguez (consulta agregada, fs. 79) y los órganos de mérito- que media allí trabajo efectivo del dependiente en los términos previstos en el art. 6º del decreto de 29 de octubre de 1957 (v. Sent. Nº 198/98).
La empresa hace asimismo caudal de los usos y costumbres en el área de la salud en apoyo de su resistencia al pago de las horas extras reclamadas por la actora; más la ausencia de toda mención relativa al extremo en el material fáctico relevado en las sentencias de mérito desvirtúa el argumento, atento al contenido del grado casatorio (que, como es sabido, se basa, en principio, en dicho material).
No obstante, la consideración de la "ratio legis" del fundamento del instituto de que se trata resulta, a juicio de la Corporación, decisiva para desechar el agravio, al indicar que el caso en debate se encuentra solo en apariencia comprendido en la norma que invoca la impugnante.
El régimen remuneratorio de las horas extras instituido por el inc. 2º del art. 1º de la ley Nº 15996 tiene, en efecto, la finalidad de compensar al trabajador por la prestación de un esfuerzo mayor que en el tiempo ordinario, en tanto trabaja (porque se lo pide el empleador) más allá del horario previsto como higiénicamente adecuado, con el consiguiente desgaste y sacrificio de su tiempo libre, sin perjuicio del desestímulo del trabajo por encima del límite horario obviamente resultante de su mayor onerosidad para el empleador (v. Plá Rodríguez "La necesidad de limitación de las hipótesis legales o contractuales de prórroga de la jornada diaria de trabajo" en RDL T. XXIII, Nº 117, pág. 10, 11; Montenegro Vaca, id. Pág. 78). En el presente caso, por el contrario, no existió desgaste adicional que justifique el incremento remuneratorio reclamado tardíamente por la trabajadora, que durante las guardias de retén bien pudo estar en su casa descansando, mirando la televisión o leyendo un libro, -a la espera de algún llamado de la Mutualista-, y no ser convocada nunca.
Nótese que -según refiere la recurrente- el propio decreto Nº 258/87 toma en cuenta esta circunstancia básica de la prestación convenida (menor intensidad de las obligaciones asumidas) al regular dos regímenes de trabajo diferentes para una misma técnica y establecer una mayor exigencia horaria para percepción del sueldo base de la categoría en el caso de las "guardias de retén" respecto a la labor desarrollada en policlínica o durante las guardias cumplidas en el local de la empleadora. Y este dato tampoco puede ser dejado de lado cuando se trata de decidir sobre la inclusión del presente caso en el régimen de la ley Nº 15996.
El principio de razonabilidad -que invocara la empresa ya al contestar (fs. 16) y que es especialmente fecundo para descartar una aplicación mecánica de los textos legales en aquellos casos en los cuales la norma no puede prever la infinidad de circunstancias que presenta la vida en el ámbito laboral (Plá Rodríguez, Curso t. I, vol. 1, 1990, pág. 66 y ss y recientemente sent. Nº 95/98) apoya la interpretación efectuada por los tribunales de mérito, en cuanto mantiene racionalmente el régimen retributivo de las horas extras de la ley Nº 15996 dentro de los fines del instituto al rechazar la inclusión en el mismo del trabajo en guardia de retén.

En virtud de lo expuesto, y de lo dispuesto por los arts. 268 y ss, 197 y concordantes del Código General del Proceso y demás normas citadas, la Suprema Corte de Justicia,

FALLA:

DESESTIMASE EL RECURSO INTERPUESTO, CON COSTOS Y DECLARANSE DE OFICIO LAS COSTAS CAUSADAS.
Y DEVUELVASE.


Dr. Raúl Alonso De Marco - PRESIDENTE DE LA SCJ
Dr. Jorge A. Marabotto Lugaro - MINISTRO DE LA SCJ
Dr. Juan M. Mariño Chiarlone - MINISTRO DE LA SCJ
Dr. Milton H. Cairoli Martínez - MINISTRO DE LA SCJ
Dr. Gervasio E. Guillot - MINISTRO DE LA SCJ
Dr. Ricardo C. Pérez Manrique - SECRETARIO LETRADO DE LA SCJ

DDU - CASO - SCJ - 10015